La Paz y sus aguas… ¿historia de fracaso o de éxito?

Por Carlos J. Navarro S.

En Baja California Sur es posible encontrar paisajes de una belleza sin igual; las aguas que la rodean son de una gran riqueza, lo que motivó a que el explorador francés Jacques Cousteau llamara al Mar de Cortés “el acuario del mundo”. Todo esto, junto con un clima cálido muy agradable la mayor parte del año y la hospitalidad de su gente, ha atraído a turistas nacionales y extranjeros desde hace años y le ha dado al estado una vocación eminentemente turística.

Desgraciadamente, el aumento poblacional que ha registrado el estado y la falta de aplicación y control de vedas y permisos han hecho que hoy en día “el acuario del mundo” sea la sombra de lo que fue hasta hace tan solo un par de décadas. La mayoría de nosotros no nos damos cuenta y los turistas recién llegados, menos. Los paisajes, las islas y las aguas se siguen viendo bellísimos y pareciera que todo está muy bien; pero cualquier viejo pescador recuerda con nostalgia la tremenda abundancia de peces de antes.  Hoy, nos sentimos felices de ver unos cuantos peces, en el mismo lugar en donde hace años se veían miles.

Afortunadamente, la naturaleza es muy resistente y bondadosa; olvida los daños sufridos y se regenera si es que le damos una oportunidad. En Baja California Sur tenemos el brillante ejemplo de Cabo Pulmo, el cual ha recobrado de una forma dramática la abundancia y diversidad de peces de su arrecife tras haber tomado sus habitantes, pescadores todos ellos, la decisión de proteger sus recursos.  Una decisión valiente y radical que poco después fue apoyada por el gobierno federal al decretarse el Parque Nacional Cabo Pulmo. Ahora, tras más de 15 años de que los habitantes de Cabo Pulmo decidieron dejar de pescar en su arrecife, los resultados son sorprendentes y se observan grandes cardúmenes de peces que en otras partes cercanas ya ni se ven o se miran puros ejemplares chicos. Recientemente se dieron a conocer los resultados de un estudio que por más de diez años ha venido realizado un grupo de investigadores, encabezados por el Dr. Octavio Aburto, que han demostrado que en Cabo Pulmo se ha dado la mayor recuperación de biomasa absoluta (es decir, la suma del peso de todos los seres vivos en el área) de todas las reservas marinas en el mundo, ¡un asombroso aumento del 463%!

Lo anterior no solo es un ejemplo de lo que puede hacer la naturaleza si le damos una oportunidad, sino que también ha repercutido positivamente en la economía de sus habitantes, quienes ahora se dedican a varias actividades turísticas como el buceo, paseos en panga, servicios de restaurante, etc. Y el estado ha ganado la atención mundial de un sector vital para su economía, el turismo que busca una naturaleza en buenas condiciones.

Hace años, durante la década de los 1980’s, La Paz era un destino de buceo mundialmente famoso, a donde venían buzos de todas partes buscando ver sus grandes cardúmenes de jureles, sus grupos de tiburones martillo, sus arrecifes llenos de peces, sus mantas gigantes.  Pero las redes y la falta de visión a futuro acabaron con todo eso y hoy, La Paz ya no es un nombre que se escuche en las conversaciones de los buzos en el extranjero, al contrario de Cabo Pulmo.

Desde el 2007, las aguas alrededor de la Isla Espíritu Santo se decretaron como Parque Nacional, pero no fue sino hasta ahora, a fines de 2011, que se somete a consulta pública su Plan de Manejo, mismo que determinará todas las acciones y procedimientos que se permiten o prohíben. En el plan de manejo se establecen aquellas zonas y artes de pesca que se permiten en la aguas de la isla. Sin embargo, es desalentador que el mismo no muestre ningún esfuerzo similar al realizado en Cabo Pulmo, encaminado a proteger las aguas de la isla y que permita la regeneración de sus poblaciones de peces. Si, los pescadores tienen el derecho a ganarse la vida (excepto los pescadores ilegales, que tanto daño le han hecho al mar), pero el mar es muy grande y la reserva muy pequeña. Las zonas del mar protegidas son chiquititas, y aún así, se sigue permitiendo la pesca en ellas. La isla Espíritu Santo tiene una importancia crítica para los habitantes de La Paz, y la recuperación de sus arrecifes y peces debería tener una importancia vital para sus gobernantes. Una economía que depende cada vez más del turismo, debería de invertir en la protección y conservación de sus recursos naturales, que a fin de cuentas es justo lo que atrae al turista. ¿Por qué no repetir en Espíritu Santo lo logrado en Cabo Pulmo?

Pero la protección de los recursos no es solo tarea de las autoridades; todos los habitantes de La Paz y el estado tienen la oportunidad y la obligación de hacer oír su voz y tomar parte de las decisiones que afectan su entorno para bien o para mal. Cada quien puede y debe hacerse responsable de sus acciones; algo tan simple como no comprar perico al ir a la pescadería, o dejar de comer tacos de pescado si están hechos de perico. Sí, es muy sabroso, pero prácticamente todo el perico a la venta proviene de la pesca con métodos ilegales. Además de que el pez perico es una de esas especies clave para la salud de los arrecifes.

La Paz merece recobrar su lugar entre los sitios importantes de buceo en el mundo; con ello, no solo se reactiva un sector importante de la economía, sino que la pesca misma se vería beneficiada al “exportar” larvas y crías de peces de las zonas protegidas al resto de la bahía. Pero lo más importante, es que se ganaría el respeto de las generaciones futuras por no heredarles un mar empobrecido y agonizante. ¡Estamos a tiempo!

Carlos J. Navarro S. es un Ing. Bioquímico especializado en Recursos Marinos y Maestro en Ciencias en Manejo Ambiental. Desde hace un cuarto de siglo ha participado en numerosos proyectos de investigación y conservación a todo lo largo del Mar Cortés.